“Pota blava”, sello de calidad

“Pota blava”, sello de calidad

Lola y Valentina hace años que se dedican a la cría de pollos Pota Blava (de pata azul), la raza de Prat y único pollo en todo el Estado reconocido con una Indicación Geográfica Protegida (IGP). A sus setenta años, siguen manteniendo la producción de esta ave, no tanto para comercializarlo, porque ya no se dedican como negocio, sino para autoconsumo y para procurar el mantenimiento de la raza. Otras granjas en el Prat ya se encargan de la comercialización. El Ayuntamiento del Prat da su apoyo para la difusión y conservación de esta raza.

La Lola alimenta els pollastres a la masia MaletLos restauradores de la comarca del Baix Llobregat han puesto en valor el “pota blava”, haciéndolo protagonista de cartas y de menús, con platos tradicionales e innovadores. También es la estrella de varias citas gastronómicas en el Baix Llobregat, como el “Quinto Tapa”, o la “boda” que se organiza cada año entre la alcachofa y el pollo, los dos llamados “Prat”, en las “Jornadas Gastronómicas “.

En el centro urbano de El Prat, rodeada hoy por un enjambre de edificios de viviendas, está la masía Cal Malet. Hay varios gallineros con una cuarentena de gallos y gallinas de la variedad leonada de pota blava. Hay otra, la blanca, pero por lo que cuentan Lola y Valentina, no se cría tanto como la otra. Al pollo “pota blava” se le distingue por el azul pizarra de sus patas y dedos, junto al rojo vivo de la cresta, cara, el blanco de las orejas, ojos avellanas rojizo y el pico oscuro.

Tradición de cría de aves de corral en las masías del Delta

Pollastre Pota blava a la granja Cal MaletLola Malet -y su hermana Teresa-, como Valentina Guisado, presidenta de la Asociación de criadores de pollos de raza Prat, empezaron muy jóvenes a criar gallos y gallinas pota blava. En muchas casas de la comarca y especialmente en las del Delta, los agricultores criaban aves -ocas, patos, pavos y sobre todo gallos, gallinas y capones- de acuerdo con lo que explica el historiador del Delta, Jaume Codina. Las gallinas y los huevos que ponían significaban un ingreso extra. Los padres de Lola llegaron al Prat desde L’Hospitalet para hacer de payeses y se quedaron trabajando la tierra. El hijo de Lola también se dedica y como no, en sus campos reinan las alcachofas y las hortalizas. 

Pollastres Pota blava a la masia Malet“Lo único que no me gustaba era matar los pollos. Mientras vivía mi madre, ella se preocupaba. Después, me tuve que hacer cargo. Yo! Que si por mí fuera, no moriría nadie! “. Lola es tímida pero tiene un gran sentido del humor. Tanto, que hace mucho tiempo que hace ver que no oye a su marido cuando éste intenta convencerla de que no dedique tantos esfuerzos a las gallinas. Pero le gusta hacer de criadora. Valentina llegó al Prat desde Almaden (Ciudad Real), se casó y comenzó a hacer de criadora, al tiempo que su familia se dedicaba al campo.

Un pollo de cerca de 4 kilos

Valentina GuisadoValentina dice que en la feria que se hace en el Prat cada año tradicionalmente en Navidad, un ejemplar de pata azul de entre 3 y 4 kilos puede valer unos 45 euros. Está claro que su carne tiene una calidad mayor que la de muchos otros pollos. Los Ppota blava estan criados un mínimo de 3 meses, aunque se los hay que la cria se prolonga unos cuantos meses más, por ejemplo hasta los siete. Su carne es fina y melosa, menos grasa, apunta Valentina. “Lo bueno es cuando hay familia en casa y cocinamos pollo, a todos les encanta”, dice Lola.

Lo que ya no le gusta tanto a Lola es que no hay muchos jóvenes que quieran dedicarse a la cría, algo con lo que Valentina no acaba de estar del todo de acuerdo ya que según dice hay unos cuantos que prometen. Eso, si, Lola se hace un hartón de hacer entrevistas con periodistas, entre los cuales hay americanos, ingleses … atraídos por la curiosidad sobre la fama del “pota blava”. “Es una lástima que todo esto no hubiera pasado antes, con la propaganda que nos habrían hecho!”, Dice. Lola y Valentina esperan que la nueva granja hecha por el Ayuntamiento para dar a conocer el “pata azul” se pueda llenar de aves una vez se consigan todos los permisos y además de difundir la raza también atraiga la atención de nuevos criadores.

Pollastres Pota blava a la masia MaletGallos y gallinas campan con suficiente espacio en los gallineros de la granja de la Lola. Comen maíz, pienso y verduras. Todos los ejemplares están anillados para distinguir su crianza y genealogía, que queda recogida en los libros de control. Esto facilita la selección de ejemplares para la reproducción de la raza Prat. Y cuando es el momento, a la cazuela. Cada uno tiene sus trucos, sus recetas. Lola pone una ramita de canela. La Valentina, además de poner una copa de brandy, se asegura que el pollo guste a todo el mundo poniendo en una bandeja aparte piñones, ciruelas manzanas y orejones.